Playa del Carmen.- Al ver cerradas las puertas de Morena en Playa del Carmen, el regidor Orlando Muñoz ya voltea a ver a Yucatán, para hallar en qué agujero meterse y así sobrevivir en la política.
Muy similar a cómo Lili Campos huyó a Ciudad de México para hacerse asesora parlamentaria, Orlando Muñoz ya acudió a Mérica, para buscar a qué político embaucar, prometiéndole poner a su servicio su gran “sabiduría” a cambio de obtener algún “hueso”.
Orlando Muñoz apostó mal, al intentar extorsionar al gobierno morenista en Playa del Carmen, creyéndose protegido de Rafael Marín Mollinedo. Al perder su “gallo”, sabe que su tiempo está contado.
Es cierto que en Morena hay una “operación cicatriz”, pero la traición de Orlando es una herida que no cerrará.
Eso sí, su escape a Yucatán fue de “pisa y corre”, en días hábiles de trabajo, pues este sábado ya estaba de regreso en Playa Fundadores, para su inútil programa de zumba, que no le ha servido ni para bajar de peso.




